El 2 de Abril fue el día de la Concienciación del Trastorno del Espectro Autista (TEA), al que cada vez más personas no estereotípicas resulta afectar.

Y, como los trastornos están llenos de mitos, hoy traigo una lista para actualizarnos:

Mito 1:  El autismo es una enfermedad.  

Realidad: Es un trastorno en el neurodesarrollo (es otra condición), manifestado en una alteración de la comunicación e interacción o en una dificultad para las habilidades sociales.

Mito 2: Son personas que no pueden tener relaciones.

 Realidad: Aunque la interacción social está deteriorada en las personas con TEA, esto no significa que no puedan establecer relaciones con los demás, depende del grado.

Sobre todo, si son personas que están en otro punto del espectro y pueden complementarlas (como se ve en “El amor en el espectro”- Netflix).

Mito 3: Las personas con autismo se aíslan a propósito.

Realidad: Pueden mostrar pautas de aislamiento debido a los problemas sensoriales o a la falta de comprensión del mundo social.

Pero son personas con las mismas ganas o no de sociabilizar que otras.

Mito 4: Las personas con autismo no sienten las emociones o carecen de sentimientos.

Realidad: Al igual que el resto, sienten emociones en distinto grado, pero no las experimentan ni canalizan igual porque tienen dificultades para identificar, reconocer y expresarlas.

Mito 5: NO HABLAN.

 Realidad: Algunas personas con autismo pueden hablar y comunicarse verbalmente sin problema, otros no.

Hay casos en lo que existe un desarrollo tardío del habla. Pero se desarrollan todos a diferentes ritmos y a diferentes niveles, tantos, como dimensión tiene el espectro.

Mito 6: Solo lo presentan varones.

Realidad: Los datos apuntan a que el trastorno se presenta casi cuatro veces más en varones.

Pero en los últimos años se ha incrementado de manera significativa el número de diagnósticos en niñas y en mujeres.

(La falta de información en el ámbito científico provoca también sesgos de género en la práctica profesional).

Mito 7: Son personas con discapacidad.

Realidad:  El diagnóstico de cualquier discapacidad es independiente de la condición.

Mito 8: Son superdotados o tienen habilidades especiales.

Realidad: Hay personas con autismo que tienen altas capacidades, otras personas con un coeficiente intelectual muy bajo, y otras con un nivel de inteligencia dentro de la normalidad.

EL CI también es independiente del diagnóstico.

Mito 9: Les cuesta aprender

Realidad:  Relacionado con el punto anterior. Como ocurre con todas las personas, para educar a alguien con autismo es necesario comprender sus necesidades, sus capacidades y su estilo de aprendizaje.

Pueden necesitar más comprensión, adaptación de métodos y terapia para alcanzar el mismo nivel de aprendizaje.

Si bien, algunos pueden tener mayor facilidad para aprender que las personas o los niños sin autismo.

Mito 10: Se cura.

Realidad:  No se cura, es una condición del sistema nervioso, por lo tanto, y por lógica también hay adultos con autismo (que el foco siempre va a los niños), es crónico.

Mito 11: Se transmite por vacunas.

Realidad: Aunque no se conoce una causa única de los TEA, no hay pruebas que apoyen una relación entre las vacunas y los TEA. Hay varios estudios sobre distintas vacunas que lo tiran abajo.

Mito 12: Son personas agresivas.

Realidad: La agresividad no forma parte del autismo ni de otras discapacidades de tipo cognitivo.

Si una persona con TEA pueda mostrar una conducta inadecuada o una dificultad de autorregulación, hay que analizar el contexto.

 Muchas veces, se deberá a los elevados niveles de estrés que experimenta derivado de las dificultades para manejarse en entornos socialmente complejos e imprevisibles.

Mito 13: Dependen de sus padres para siempre.

Realidad: La terapia cognitiva es el principal tratamiento, y si bien muchos consiguen una vida independiente a través de ella, otros dependerán de su entorno primario.

Hablamos de un espectro de varias dimensiones, luego, todo dependerá de la profundidad en cada caso.

Mito 14: Son personas indiferentes.

Realidad: Pueden tener dificultades para interpretar las emociones, el lenguaje corporal y las expresiones de otras personas, y para comprender los matices sociales.

Lo que repercute en lo que se (mal)interpreta, pero no siempre es un reflejo de falta de voluntad o interés real.

Mito 15: No muestran afecto.

Realidad: Los individuos del espectro autista pueden dar afecto y lo hacen.

Sin embargo, debido a las diferencias en el procesamiento sensorial y la comprensión social, la muestra de afecto puede parecer diferente a la de las personas típicas.

La clave es comprender y aceptar estas diferencias.

Mito 16: No tiene ventajas.

Hay tantas formas de ver el mundo como personas en él, pero la mirada de la persona con autismo tiene otro tipo de visión.

Visión que la ciencia está empezando a comprender.

Ya que la regla general es que tengan una mayor capacidad de concentración profunda, de observación, de atención al detalle, de memoria retentiva y visual, menos tendencia hacia el juicio, mayor resiliencia, entre muchas otras que empiezan a verse.

Ya no se habla de niños callados que no sociabilizan salvo con caballos, sino de personas neurodivergente que forman parte de un espectro de más de dos dimensiones.

Como el resto de nuestras psiques.

 

¡Hasta la próxima!

 

 

Referencias:

Centro de Investigación de Autismo de Singapur

Organización Mundial de La Salud

Condeferecación de Autismo Española

Organización autistica (UK)

Organización Australiana (Autism Awareness)

Organización del Oeste de Australia