Deja de creer lo que lees

En plena era de la información es más fácil estar desinformado que informado.

Cualquiera puede escribir en internet, o publicar libros, y cualquiera puede leerlo.

Otra cosa es que sea verdad.

Pero, ¿nos creemos todo lo que leemos?

El entender y la creencia

René Descartes afirmaba que comprender y creer eran dos procesos diferentes.

Para él, una vez y la información es asimilada, se decide racionalmente si creerla o rechazarla.

Por su parte, su contemporáneo Spinoza creía que el propio acto de comprender la información ya provocaba que la creyéramos.

Según él, después de entenderla podríamos cambiar de opinión, pero hasta ese momento lo recibido era cierto para nosotros.

Tras 400 años, Daniel Gilbert, junto con sus colegas, quiso averiguar la respuesta a esta disputa centenaria y la descifró, dejando claro el porqué de lo poco críticos que somos.

El experimento de Gilbert (resumido)

Se pidió a dos grupos de personas que leyeran declaraciones sobre dos robos y luego emitieran una sentencia de cárcel.

Algunos de los enunciados eran verdaderos y otros eran falsos. Y se les dijo que las declaraciones falsas aparecerían en rojo y las verdaderas en verde. 

Mientras leían el material, algunos de los participantes fueron distraídos a propósito, provocando que no tuvieran tiempo suficiente para procesar lo que leían.

¿Resultados?

Los distraídos, al no analizar el significado de los colores verdes frente a los rojos correctamente, dieron peores sentencias ya que tomaron el enunciado como un todo para tomar su decisión.

Los participantes que no fueron interrumpidos, por su parte, dieron a los ladrones sentencias mucho más realistas.

Es decir, que cuando se nos da tiempo para pensar, nos comportamos como si las afirmaciones falsas fueran realmente falsas, pero sin tiempo para reflexionar, somos proclives a creernos todo sin diferenciar.

Por lo que, informarse es un proceso de una sola etapa: al comprender la información, la creemos, y, más tarde, otra facultad crítica entra en acción para hacerte cambiar de opinión.

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En un mundo tan rápido y sobresaturado de información, es un poco complicado detenerse a cuestionar la veracidad de lo que absorbemos.

Sobre todo, si no tenemos el hábito de ser críticos, y, más aún si juegan con nuestras emociones, con títulos y datos que nos remueven.

En ese sentido y como anécdota, comparto la jugada de un periódico satírico. El cual publicó una noticia con el título: “Estudio: el 70% de los usuarios de FB solo leen el título antes de comentar las historias científicas”.

Y fue compartida más de 10.000 veces solo teniendo escrito bloques de lorem ipsum en su cuerpo principal.

(Aquí la noticia)

Con tanta información y malhábito es muy fácil caer en el creer saber cuando realmente no sabemos, todos pecamos de eso.

 Así que para las personas que les gustaría ser más críticas o menos ingenuas, aquí dejo mi TOP 5 personal para reducir las posibles minas:

1.      1.- Preguntarse en qué nos hemos basado para afirmar algo y determinar si es solo nuestra opinión.

2.      2.- Preguntarnos por qué creemos lo que creemos nos lleva a otra creencia moviéndonos de la que estamos, sobre la cual podremos preguntarnos lo mismo hasta deshacer el hilo de pensamiento.

3.      3.- Buscar las fuentes y revisar la bibliografía cada vez que leamos algo. No vale: “En un artículo publicado en la revista…”, busca el artículo.

4.      4.- En temas controversiales, buscar pruebas que apoyen lo contrario a lo que opinamos.

Entender ambas partes siempre abre la mente y nos dará más visión.

5.      5.- Tener claro que lo que leemos está escrito intencionadamente y, además, pueden haber sesgos de información por la propia naturaleza del tópico.

Al fin y al cabo, somos como somos y hacemos lo que podemos.

Lo importante es buscar la crítica en lo que creemos, no queramos ser correveydiles de información falsa, cuñados, cuñadas, marionetas del sistema o víctimas del creer saber.

Que tampoco pasa nada, depende de cada quién.

Pero de seguro, hay que tener cuidado con lo que vamos tomando de cierto, ya que esto siempre nos va a dar forma de alguna manera.

 

Nos leemos 

Estudio de Gilbert