Dos básicos de la productividad

Existen fleje técnicas diferentes en cuanto a la productividad.

Pero las más eficaces suelen ser aquellas que siguen la regla más elemental:

Keep it simple.

James Clear, el del libro de atomic habits, que recomiendo leer un par de veces en la vida, nos comenta varias.

Pero hoy traigo dos que suponen, desde mi punto de vista, un punto de inflexión.

1) Haz primero lo más importante en el día

Es el consejo más sencillo de todos y el que nadie cumple nunca.

Pero realmente puedes hacer grandes progresos cada día si simplemente haces lo más importante primero.

Por qué

Solemos creer que la productividad significa petar el día de objetivos y lograrlos.

Pero es un error.

La productividad consiste en hacer las cosas importantes de forma constante.

Por eso esta estrategia es eficaz.

 Porque podemos tachar la 4ª, 5ª o 6ª tarea más importante de la lista de tareas y nunca llegar a hacer lo verdaderamente importante, sobre todo, si las usamos de excusa para procrastinar.

Si haces primero lo más importante cada día, siempre conseguirás hacer lo que debes.

¿Pero tiene que ser por la mañana?

Para los noctámbulos, no pasa nada. Se trata de abrir ventanas de 0 distracción.

Pero es cierto que empezar el día con la tarea más importante ofrece algunos beneficios adicionales respecto a otros momentos.

Como que tenemos más fuerza de voluntad o que a lo largo del día pueden ocurrir cosas que nos cambien los planes.

Para mí, lo mejor es la mañana en lo que el sol también se despierta, pero tu experiencia puede variar según tu ciclo.

No hay una sola manera de hacer las cosas bien.

2) Aprender a decir no from the basis

Colaborar con los demás es un elemento primordial de la vida.

Y la idea de tensar relaciones puede superar el compromiso de nuestro tiempo y energía.

Por eso, en muchas ocasiones, aceptamos peticiones, aunque nos raje los planes.

Porque no queremos que nos consideren groseros, arrogantes o poco serviciales o porque queremos apoyar a los nuestros.

Pero incluso después de haber tenido en cuenta estas consideraciones sociales, muchos de nosotros seguimos gestionando mal el equilibrio.

Y tal vez uno de los problemas es cómo pensamos en el significado del sí y del no.

La diferencia entre el sí y el no

Parece una explicación de primaria, pero no lo es.

Porque en realidad no solo son opuestas en cuanto a significado sino a magnitud.

Cuando se dice no, sólo se está diciendo no a una opción. Cuando dices , estás diciendo no a cualquier otra opción.

El no es una decisión. El es una responsabilidad.

Una vez que te has comprometido a algo, ya has decidido cómo se empleará ese futuro bloque de tiempo.

El papel del no

A veces se considera que decir no es un lujo que sólo se pueden permitir los que tienen poder.

Y es cierto: rechazar oportunidades es más fácil cuando se puede recurrir a la seguridad que proporcionan el poder, el dinero y la autoridad.

Pero también es cierto que decir no, no es sólo un privilegio reservado a los que tienen éxito.

Sino que también es una estrategia que puede ayudarte a tener éxito.

Y nadie encarnó esta idea mejor que Steve Jobs, que dijo: “La gente cree que centrarse significa decir sí a lo que tienes que centrarte. Pero eso no es lo que significa en absoluto. Significa decir no a las otras cien buenas ideas que hay. Hay que elegir con cuidado”.

Coño, sí

Sobre el cómo decir que no o aprender a decir que no, hay muchos tutoriales por el mundo y muchos libros de autoayuda.

Por mi parte, por curiosidad, te dejo el método de  “Hell Yeah or No” de Derek Sivers, que me encanta. 

Si alguien te pide que hagas algo y tu primera reacción es “¡Coño, sí!”, entonces hazlo. Si no te entusiasma, entonces di que no, sorry.

Un poco extremista, pero es otro filtro que puede funcionar…o al menos es uno que merece la pena revisar de vez en cuando.

Ya que decir que no puede ser difícil, pero a menudo es más fácil que la alternativa por su coste.

Y como dijo el escritor Mike Dariano en sus notas, “es más fácil evitar los compromisos que salir de ellos, y decir que no te mantiene en el extremo más fácil de este espectro”.

Por lo pronto, la extensión me obliga a irme.

Nos leemos!

 

 

 

*Esto es una adaptación de dos artículos originales de James Clear (1,2).*