Hábitos: uno a uno

Probablemente sea más fácil salir con nuestro crush antes que cambiar nuestros hábitos o introducir uno nuevo.

Sobre todo si pretendemos cambiar varios a la vez – que es lo que sucede en la mayoría de ocasiones.

Por eso, hoy comparto por qué esto es contraproducente y cómo dar salida para acercarnos a lograr nuestros objetivos.

Averiguando cómo ser constante

La ciencia demostró que es mucho más probable que se mantenga un nuevo hábito si se elabora un plan específico sobre cuándo, dónde y cómo se va a llevar a cabo el comportamiento.

Un estudio pidió a un grupo de personas que rellenara esta frase: “Durante la próxima semana, realizaré al menos 20 minutos de ejercicio intenso el [DÍA] a las [HORA DEL DÍA] en [LUGAR]”.

Y estas personas mostraron entre 2 y 3 veces más probabilidades de hacer ejercicio en comparación a un grupo de control que no hizo planificación.

Sin embargo, la investigación de seguimiento dio con que estos planes de comportamiento sólo funcionan cuando te centras en cambiar una cosa y no varias a la vez.

¿El motivo? Que no somos máquinas.

La petada

Forjar un sólo hábito nuevo implica la modificación de áreas de nuestro cerebro, lo que requiere de mucha energía, repetición, práctica y tiempo.

A medida que practicamos, nuestra conducta va siendo controlada por áreas más inconscientes (puedes leer sobre ellas aquí), permitiendo que no tengas que pensar cada paso y que el hábito forme parte de la rutina.

Este proceso depende de muchos factores, como su dificultad, el entorno, etc, pero puede ocupar entre 21 y 66 días, lo que es una bestialidad.

Por esto, los recursos y energía que necesita nuestro cerebro son demasiados costosos como para pretender realizar varios cambios a la vez, lo que nos obliga a ajustar nuestros planes.

Cuidando el coste del cambio

Te habrás dado cuenta que cuando sentimos que algo nos cuesta demasiado (requiere de mucha energía) o nos es demasiado difícil (nos sentimos incapaces), nos desmotivamos y lo dejamos de hacer (ya lo haré más adelante, empiezo el lunes, este año sí que sí…).

Como comenté en análisis por parálisis, el cerebro necesita pruebas de que lo que hace tiene sentido y que es capaz de realizar la acción encomendada dentro del sistema (objetivo).

Es por eso por lo que la clave para cambiar toda nuestra vida es no cambiar toda nuestra vida, sino una pequeña parte que podamos dominar.

Es mejor centrarse en un hábito específico para mantener la dificultad a un nivel aceptable, y trabajar en él el tiempo necesario hasta convertirlo en una parte automática de nuestra vida diaria.

E ir repitiendo el proceso para el siguiente hábito.

Es una idea simple y no fácil de llevar a cabo, pero es clave entender que aunque no todo está a nuestro alcance, sí podemos alcanzar a pequeños pasos lo que aparentemente está bien lejos.

Y al menos hoy te llevas eso, que a la hora de cambiar nuestros hábitos, menos a la larga siempre será más.

Nos leemos

Libro:

“>Atomic habits – James Clear

Apoyo:

van der Weiden, A., Benjamins, J., Gillebaart, M., Ybema, J. F., & de Ridder, D. (2020). How to Form Good Habits? A Longitudinal Field Study on the Role of Self-Control in Habit Formation. Frontiers in psychology, 11, 560. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2020.00560

Gardner, B., Lally, P., & Wardle, J. (2012). Making health habitual: the psychology of ‘habit-formation’ and general practice. The British journal of general practice : the journal of the Royal College of General Practitioners, 62(605), 664–666. https://doi.org/10.3399/bjgp12X659466

https://onlinelibrary.wiley.com/share/4TKYRB4QNCKJMJZCM99K?target=10.1111/ejn.14730 (Psicobiología del hábito)