Síndrome del impostor

Esta semana he tenido un bloqueo y me ha costado escribir muchísimo.

Ya sé que a nadie le importa pero oye, es mi blog.

Así que se me ha ocurrido escribir sobre algo que me carcome siempre: el síndrome de la impostora.

¿Qué es?

Es una experiencia psicológica interna en la que uno cree que no es tan competente o bueno como los demás lo perciben.

 En otras palabras, es la experiencia de sentirse como un farsante o fraude ante los demás en algún área de tu vida a pesar de cualquier éxito que haya logrado en esa área.

Suele sentirse como inquietud y nerviosismo, y manifestarse como un discurso negativo sobre uno mismo, pero no es una enfermedad diagnosticable.

Aún así, el término suele direccionarse hacia la inteligencia de la persona y sus logros, aunque también tiene vínculos con el perfeccionismo y el contexto social.

Se dice que hay cinco tipos y te los comparto por si te identificas en alguno:

Perfeccionismo: Te sientes como un impostor porque tus rasgos perfeccionistas te hacen creer que no eres tan bueno como los demás creen que eres – imagínate el juez que llevas dentro.

Experto: Te sientes un impostor porque aún te queda por aprender, no sientes que hayas alcanzado el rango de “experto”.

Genio natural:Te sientes como un fraude simplemente porque no crees que seas naturalmente inteligente o competente.

La individualista. También es posible sentirse como un impostor si has tenido que pedir ayuda para alcanzar un determinado nivel o estatus. Como no pudiste llegar por ti mismo, cuestionas tu competencia o tus
habilidades.

La superpersona. Este tipo de síndrome del impostor implica creer que debes ser el más trabajador o alcanzar los mayores niveles de logro posibles y, si no lo haces, eres un fraude.

Personalmente creo que es mucho más complejo que estás descriptivas, y que se están mezclando cosas, pero funciona para que nos entendamos.

Simplemente he querido acercarlos para que, en caso de que te sientas así, sea el motivo que sea, recuerdes que son las personas competentes las que lo sufren.

Y que existen formas de gestionarlo, empezando por desbancar las creencias que tenemos sobre nosotros mismos y compartiendo nuestros sentimientos con los nuestros.

Pero eso igual, para otro post que la extensión me obliga a despedirme.

Nos leemos!

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