I K I G A I

Hablaba con mi amigo hace unos años que igual buscarle el sentido a la vida no tenía sentido, dado que la palabra sentido era una invención humana y la vida era algo inherente a nosotros.

Pero eso no quiere decir que nos guste tener el derecho a dárselo o que más bien nos sea necesario en muchos casos para no petar.

A no ser que seas nihilista, aunque eso es otra historia.

Para los que, en su suerte, o desgracia, no lo somos, hoy traigo un elemento que puede ayudarnos a encontrar nuestro propósito o sentido: El ikigai.

El cual parte de la cultura japonesa, la cual a veces nos gusta interpretar a nuestra manera, como es el caso, así que realmente lo que traigo es su interpretación occidental.

Qué es el I K I G A I

El Ikigai es el motivo por el que nos levantamos por las mañanas. 

Es nuestro propósito vital (Iki significa vida y gai propósito/valor), nuestra razón de ser.

Para algunos será más evidente y fácil encontrarlo, para otros, será necesario escarbar un poco más.

Pero tener un IKIGAI definido nos brindará felicidad, satisfacción y nos dará plenitud.

Ya que no se trata de una idea simple aislada, sino que es un concepto construido en base a cuatro pilares que se superponen entre sí:

Algo que amamos hacer, algo por lo que nos pueden recompensar, algo que el mundo necesita de nosotros y algo en lo que eres bueno o buena.

Lo cual nos deja con una acción personal que debe servir, crear, conectar, enseñar, deleitar o construir en esta vida dada. ¿Se te viene alguna idea a la cabeza?

Ya vas cerca, entonces.

¿Cómo dar supuestamente con el IKIGAI?

Con el Flow

Seguramente habrás vivido lo que es perder la noción del tiempo al entrar en estado de Flow.

Realmente es tan poderoso porque cuando fluimos, la mente se ordena y calla, de ahí la paz que sentimos.

Por eso, aparte de meternos en nuestros intereses, hay que buscar las actividades que nos hacen perder la noción del tiempo, las que nos apasionan.

Como quien cocina y se olvida de las 5 horas que lleva en la cocina, el que dibuja y se va en el papel, el que habla en público y se transforma, el que surfea y no se da cuenta del tiempo que ha pasado hasta que ve la puesta de sol…

El siguiente paso, tras ensayo y error, sería interrelacionarlos con acciones que puedan cumplir los otros puntos.

Si no, estarás cojo/coja.

Por ejemplo, si has encontrado un trabajo por el que te pagan bien, que no está relacionado contigo (con lo que eres bueno o lo que amas), el vacío es inevitable.

O si has dado con lo que amas pero no la forma en la que el mundo lo necesita, habrás dado con una satisfacción sin riqueza y una incertidumbre ante ¿qué hago con esto?

Por eso es importante, resolver el puzle en las cuatro direcciones, para saber el cómo, dónde, cuándo y por qué de nuestras acciones.

Pero es un trabajo individual, personal e intransferible como el bono de guagua, que puede modularse y cambiar a medida que crecemos lógicamente, pero en esencia será lo mismo:

Nuestra razón de ser.

El IKIGAI original no es un diagrama de Venn

El Ikigai original hace referencia a las circunstancias mentales y espirituales en las que las personas sienten que sus vidas son valiosas.

Si lo comparamos con el bienestar emocional-psicológico, el ikigai no está sujeto al tiempo, por lo que aunque estemos pasando una situación difícil o sombría, podemos sentirlo a través del deseo de lograr nuestras metas y salir adelante.

Esto quiere decir que tampoco está ligado a la situación económica personal (aunque la acumulación de capital y bienes puede derivar de él). 

Ni a lo que el mundo necesita de ti, o lo que se te da bien, o lo que te gusta.

Está siempre con nosotros y establece un estado mental único en el disfrutamos de la sensación de que la vida merece la pena.

Por lo que no es un diagrama con aires de entrepeneur con pasos a seguir, sino la sensación de ser un individuo consciente cuyo motivo para existir es ese, sentir la plenitud que anida en ello.

Fuentes:

Libros:

 Ikigai – Héctor García y Francesc Mirales (no japoneses)

Ken Mogi – The little book of Ikigai

Misunderstood of Ikigai

Misunderstood of Ikigai 2